Riesgo psicológico

Considere su salud mental.

Los periodistas suelen ser testigos en primera línea de muchos tipos de acontecimientos, traumas, catástrofes naturales, conflictos u hostilidades. Nunca estás seguro de lo que puedes ver u oír, de quién puedes encontrarte con testimonios impactantes y de cómo eso puede afectarte a ti, a tu equipo o a tus colaboradores.  

La pandemia mundial de COVID ha traído consigo riesgos físicos y psicológicos adicionales a la hora de informar, cuyo impacto no debe subestimarse para los periodistas.

Cubrir estas historias puede provocar estrés, ansiedad, agotamiento o trastorno de estrés postraumático (TEPT). Si a esto le sumamos el carácter desafiante y exigente de la profesión, verse afectado o traumatizado por lo que se vive y necesitar apoyo no es un signo de debilidad.  

Es importante pensar en los posibles riesgos psicológicos de un proyecto antes de empezar a informar, como parte de su evaluación de riesgos. Si es posible que algún elemento del proyecto pueda causar efectos psicológicos adversos o traumas, asegúrese de exponer los detalles del riesgo, la gravedad potencial y la probabilidad de que se produzca y cómo puede minimizarse. Asegúrese de hacer un informe después de cada tarea para reconocer los signos de ansiedad, depresión o TEPT y saber cuándo necesita pedir ayuda para usted, su equipo o los colaboradores.

Recuerda pensar específicamente en cómo los riesgos digitales pueden afectar a la seguridad psicológica, ya que el abuso y el acoso en línea pueden presentarse de muchas formas y causar un daño real a tu salud mental.

Asegúrate de investigar y detallar cualquier ayuda psicológica disponible durante y después del reportaje y la difusión/publicación. De este modo, podrás pedir ayuda antes de que se convierta en un problema.

Terapia

Hay varias formas de terapia que pueden ayudarle a afrontar los problemas de salud mental. Las más comunes son: La terapia cognitivo-conductual (T CC) y la psicoterapia. El acceso a estas terapias puede estar disponible en su servicio nacional de salud o puede pagar por un servicio privado.

Si no estás seguro de cuál es la más adecuada para ti, investiga un poco sobre las diferentes terapias que se ofrecen y elige una para empezar. Siempre puedes cambiar de opinión después de unas cuantas sesiones. No te desanimes: no hay una solución rápida, pero la terapia te ayudará sin duda a largo plazo.